El tiempo que separa al Tenerife de acabar otro campeonato de liga vuelve a ser un período intrascendente, fútil, sin razón de ser. Habrá que buscar alicientes donde apenas los hay: la posibilidad de ver a Nino coronarse pichichi, la eventual incorporación de jugadores de la cantera al primer equipo, la aparición de los nombres propios que jalonarán el próximo proyecto y sobre todo la conciencia de haber subido un peldaño más en este año que no ha sido inútil, ni mucho menos.
El puesto final. Desconozco si será este Tenerife cuarto o séptimo, sextgo o decimotercero, pero aun siendo el mismo botín el que se otorga a todos los que ni suben ni bajan, tampoco es menos cierto que la tranquilidad que ha marcado el caminar de este proyecto poco tiene que ver con la agitación del año pasado. En solidez sí que se ha ganado este club que queda bien encarado hacia el año que el presidente vende como el definitivo, el del ascenso sí o sí. El tiempo dirá si esta postura del que manda es la más adecuada o si por el contrario es un elemento de presión añadida para la consecución de un objetivo ya de por sí difícil.
Renovaciones. El mejor síntoma de que se ha trabajado en la línea que preconiza Concepción -la de consolidar el armazón del equipo- es el que club apenas tiene casos urgentes de que ocuparse en el caso de las renovaciones. Una vez conseguida la más difícil y necesaria, la de Nino, los demás jugadores que deberán expirar su contrato en junio no causan el menor desasosiego en Alfonso Serrano. Que N'Diaye se irá es evidente; lo de Longás no preocupa porque si acaso interesara no depende sólo del Tenerife su permanencia; y cuanto a Hormiga, hay tiempo. En el club saben que su primera opción es y será el representativo. Y con esa carta juegan, convencidos de que se quedará si se lo piden.
Santos. Se ha convertido en un caso singular, digno de análisis, el del centrocampista madrileño. No le perdona ni medio error la afición local, que parece haberle señalado con una equis mientras ve en su entrenador el empecinamiento de darle minutos, llueva o truene, haga frío o haga calor. Que no suene a contradicción, pero resulta que a Santos, Oltra le perjudica. Lo último fueron las sorprendentes declaraciones del míster cuando dijo que no sabe el porqué del trato "injusto" de la afición para con el futbolista. Y sugirió que tal vez la melena, o tal vez no ser de aquí. Saberse despreciado no debe de ser plato de buen gusto para nadie y en el caso de Santos es tan evidente que así es, que se antoja urgente que el club decida. ¿De verdad es la mejor solución que siga aquí?
Una recomendación. Aun con mucho margen de mejora, la Copa He liodoro es con mayúsculas la gran fiesta del fútbol canario. También lo será del tinerfeñismo, más esta vez que se ha clasificado el filial del club para la final del torneo. Buena ocasión la del jueves para ver en acción a algunas de las figuras de la cantera del Tenerife a sólo un par de meses de que algunas se integren en La Palma al primer equipo. La cita es el día 1, a las 12. Si pueden, no se lo pierdan.
Manoj Daswani, periodista de la Cadena Cope y La Opinión de Tenerife.
[manoj_daswani@hotmail.com]