Así huele el CD Tenerife de este final de campeonato. En temporadas pasadas, ni siquiera cuando vivíamos la cristalinidad mas absoluta de la entidad el equipo a estas alturas estaba tan dañado, ni siquiera cuando estuvo Casuco ni Krauss, ni Barrios, ni Amaral, ni Lienen, porque todo es cuestión de dinámicas, y la dinámica del CD Tenerife es grave.
Espero que se me entienda bien, no pretendo decir que prefiero esas temporadas a esta, al fin y al cabo en esta hemos coqueteado, de lejos eso si, con la posibilidad de entrar en el grupo de aspirantes al ascenso, mientras, en las precedentes sufríamos para no descender, sumado a la incertidumbre institucional que se vivía por aquel entonces, la vulgarización a nivel nacional de la entidad y las continuas bombas que explotaban semanalmente en el callejón, el nombre le venía que ni pintado, del Combate.
Como digo el problema está en la dinámica, en esta temporada ya no hay nada que rascar salvo la insulsa competencia de quedar por encima del eterno rival y ya por encima de nosotros en la clasificación (vaya racha la de los amarillos, por cierto), pero el problema es que sin nada que hacer esta temporada nos están sobrando estas semanas que solo están provocando una aceleradísima maduración del producto potable para la próxima temporada, como decía en mi anterior columna, hasta el entrenador da la impresión de estar bichándose en las últimas jornadas. El sábado, otro experimento y van…
No decir de carrerilla una alineación tipo lleva a gran confusión e impotencia a los seguidores sufridores blanquiazules y supongo que tampoco ayuda mucho ni al entrenador ni al nuevo Secretario Técnico, que no sabrán que es lo que hace falta en el equipo para mejorar la actual, salvo que pretendamos fichar a ocho titulares y todo un banquillo nuevo, porque solo 3 nombres son considerados hoy indiscutibles en una alineación, Bertrán, Ayoze y Nino.
Me preocupa el futuro y me preocupa el presente. Y eso que llevábamos tiempo sin aparentes preocupaciones y esta temporada tenía visos de terminar con cierta tranquilidad, que “soñadores” hemos sido.
Menos mal que ningún medio ha querido sacar como va la deuda actualmente, porque creo que esos 34 millones a los que se había reducido hace algunos meses siendo publicados a bombo y platillo, ahora se obvian probablemente por ser 4 millones peor.
A ver como salimos de este entuerto y como torea el primer golpe mortal Miguel Concepción.
Saludos.