Llamenme romántico, pero la incorporación de Santiago Llorente, que está próxima a cerrarse ( si no lo está ya ), como nuevo director deportivo del C.D.Tenerife, me ilusiona y mucho. La llegada de quien fuera la mano derecha de Don Javier Pérez en las mejores épocas de nuestro representativo me causa una sensación inversamente proporcional a la decepción que dejó en mi la marcha de Alfonso Serrano de la nave blanquiazul. Y es que no me esperaba que el joven discípulo se bajara del barco de la manera tan extraña que lo hizo. Afortunadamente hemos pasado de estar dirigidos por el discípulo a estar en manos del maestro en cuestión de semanas.
Y es que no lo puedo evitar. Los de mi generación vivimos de pleno todo el buen hacer que Llorente hizo en este club. La semilla de aquel Tenerife que creció hasta límites que pocos imaginamos está directamente proporcionada a la sombra y acción de este señor, que auspiciado por el mejor y mas ambicioso presidente que hayamos tenido en la historia de este club proporcionó a la retina y memoria de aficionados como yo una innumerable lista de jugadores de ensueño y grandes jugadas.
Vuelve Llorente, aquel que inventó lo del decretazo en el fichaje de Felipe Miñambres por el Tenerife, el que nos trajo al máximo goleador de la segunda División como fue Quique Estebaranz el año del ascenso, el que echó el lazo a un tal Fernando Carlos Redondo con carta de libertad y toda la ilusión del mundo por triunfar. El que descubrió a un tal César Gómez y a un tal Antonio Mata que nadie conocía o recuperó a un denostado Julio Llorente de capa caida en el Real Madrid para marcar un ciclo de blanquiazul, el que convenció a todo un Agustín para que después de ser portero titular del Real Madrid viniera a Tenerife, el que supo arrebatar al Bétis al mejor centrocampista de banda de la historia de este club don Sebastián Cruzado Fernández, el que supo estar en el momento y lugar adecuado para recoger a un Carlos Aguilera que venía rebotado del Atlético de Madrid para darnos sus mejores años futbolísticos, el que tan buen ojo tenía en sudamérica en forma de Chemo Del Solar, Marcelo Ojeda o Juan Antonio Pizzi, el que consiguió que un super codiciado Juanele que iba en su plenitud a debutar en un mundial se decantara por un modesto club como el blanquiazul, rememorando a gran escala lo que había conseguido ya con jovenes perlas de otros equipos como Antonio Pinilla ( Barcelona ) o Nacho Conte ( Sevilla ), el que amarró a una perla llamada Mista revolucionando el patio del mercado nacional en cuanto a abusos de fichas ridículas frente a clausulas de rescisión abusivas, el que se tuvo que tragar a Marcelo Santos o Portocarrero para poder colocar a André Luiz y sacarle dinero.... el que volvió para que pudieramos ver en la isla a gente como Rafael Benítez, Curro Torres, Luis García, Pep Martí, Lushenhoff, Hugo Morales o Bruno Marioni, etc,etc,etc..... Vuelve Llorente...el que consiguió que el Tenerife estuviera en boca de toda España y que tanto nos dió.
Ojalá vuelvan las semanas del no saber por donde andan los tiros de los fichajes, con los medios de comunicación con los nervios de punta por no saber nada de negociaciones llevadas con el mas absoluto de los sigilos. Negociaciones que solian fructificar en forma de futbolistas que pisaban la isla para dar mas alegrías que penurias.
Al volver Llorente algunos desempolvarán cuentas pendientes, cuentas que no enterraron del todo y que degeneraron en cuentas nuevas para con su discípulo Serrano en muchos casos. Pero la veteranía en estas lides de alguien que se ha curtido en mil batallas, sumada a la serenidad y seriedad que han transmitido en estos años de gestión de quienes llevan la nave blanquiazul debe ser una combinación que cuanto menos debe de llevar por bandera una palabra. Ilusión.
Un Llorente que vuelve para intentar honrar la memoria del fallecido presidente. Algo así como para intentar hacerle un regalo póstumo como homenaje a tantos años de trabajo y ambiciones. Ojalá pueda brindarle al cielo un nuevo C.D.Tenerife ilusionante.
Suerte Señor Llorente. Ojalá vuelva usted a llenar de ilusión y fantasía estos ojos blanquiazules que aqui escriben y que tanto le han de agradecer por tantos buenos años vividos.