No cabe duda que la llegada de Santiago Llorente hace florecer mil recuerdos y genera muchas preguntas de los mas jóvenes al respecto de la figura del flamante Director Deportivo (ó Secretario Técnico), todas llenas de una ilusión que empiezo a entender como desmedida, aunque comprensible si tomamos en cuenta los años de penurias vividos recientemente.
Santiago Llorente, efectivamente, formó parte de la etapa dorada y europea del C.D. Tenerife, comandó la parcela deportiva durante muchos años y fueron mucho mas sus aciertos que sus errores, pero no podemos pretender que el ascenso se vaya a cimentar en la llegada de esta persona con un pasado blanquiazul insuperado e insuperable pero con un presente y futuro incierto, ya que los tiempos no son los mismos, los “dineros” tampoco. No hay más que ver que muchos han sido los años que han pasado desde su última estancia y las cantidades que se manejan hoy en día no son para nada, las que manejaba el propio Llorente cuando se hizo con los servicios de Curro Torres, Luís García o Mista aunque claro, estos vinieron a coste cero, pero tampoco tiene el club la capacidad de dispendiar dineros en Vierklauses aunque en el paquete vengan también Mackaayses.
Cierto es que los agentes siguen siendo mucho de ellos los mismos y Santiago Llorente inicia su tercer periplo en el seno blanquiazul con la ventaja de haber estado siempre en activo, al menos de cara a agentes y contactos deportivos se refiere. Por el contrario debemos saber que los puntos flacos de Llorente son también bastante conocidos, uno de ellos la efímera utilización de la cantera, aunque si digo que no podemos tirar voladores por su llegada, tampoco diré que no puede haber cambiado en este aspecto.
A lo que voy es que, sin que deje de ser ilusionante tener a un secretario técnico de su experiencia y con un pasado blanquiazul envidiable, debemos estar expectantes ante su llegada y expectantes sobre su trabajo, aunque ya tengamos referencias directas de él. No hacerlo sería un grave error, porque volveríamos a recobrar esa infundada ilusión que viene ligada, como siempre, a la presión añadida.
Lo importante no es su pasado, ni contabilizar sus aciertos o errores, porque siempre serán baremos subjetivos, lo que realmente debemos valorar es su forma de trabajar y su conocimiento y visión futbolística, en esto no hay duda, llega un grande. Ojalá se equivoque poco.
Mucha suerte y por tercera vez, bienvenido…. a casa!!.