Se acerca el comienzo de la nueva temporada y el equipo confeccionado por Santiago Llorente, costurero de este complicado diseño, da los primeros pasos en la tercera temporada del proyecto; la del deseado ascenso.
Con esas premisas (y con la gran losa del pésimo final de temporada pasado a sus espaldas) muchos aficionados blanquiazules, entre los que me encuentro, esperábamos un proyecto sólido, un equipo ilusionante, creencias basadas en declaraciones del presidente de un proyecto ganador formado por jugadores de calidad “y algún que otro Nino más”. En cambio, con el paso de los meses vemos como al Tenerife recién salido del telar ha llegado, no lo prometido, sino lo que se ha podido recolectar entre los distintos cuartos de costura del panorama balompédico nacional.
Un equipo de retales confeccionado a coste cero (cuando en los albores de la temporada se hablaban de 4 millones de € para esa materia), un delantero de aquí, un portero de allá… trozos de tela de distintos colores o materiales cuyo máximo responsable final será un técnico ya en la picota para muchos como es José Luis Oltra.
El prototipo de jugador que se quiere incorporar, joven con proyección y ganas de comerse el mundo (Véase Alfaro) no es siempre posible en estos tiempos de ajuste de cinturón pero viejos conocidos como Aragoneses, jugadores que se incorporan lesionados procedentes de la disciplina de un descendido a 2ªB (Juanlu o Saizar) o el más reciente rumor del verano corroborado por ZB: Richi, descartado del Murcia de Javier Clemente…… no son precisamente la última moda, la prenda que todos y todas desean vestir.
No pido D&G, ni mucho menos Armani, somos conscientes de la situación agobiante que pasa nuestro equipo, pero del inicio del verano hasta el comienzo de la temporada, que ya está muy cerca, el panorama ha cambiado. No hace falta que nos adulteren la realidad, como fieles clientes de esta “boutique” que somos seguiremos comprando en ella año tras año. Acudiré cada 15 días a sus dependencias vea lo que vea en el mostrador, pero cuando menos resulta contradictorio que desde ella se me intente vender un producto que son incapaces de confeccionar en las entrañas del almacén.
Aún así, transcurridos algunos bolos amistosos, parece que nuestro Amancio Ortega particular, al final está diseñando un traje que, aunque lejano de ser Pret a porter, todavía es capaz de desfilar por las mejores pasarelas dejando atónitos a entendidos y paganos en la materia.
Llorente, ¿lo ha vuelto a hacer?.