Retomando el titulo de la columna y después de autocriticarnos, paciencia es lo que necesita el aficionado. La segunda división, esa que ahora se debe llamar Liga Adelante, es demasiado larga y no sirven ninguno de los tópicos del refranero español para impacientarse. En esta liga eso de “el que bien acaba…”, “no es como se empiece…”, no sirven de nada. La Liga Adelante es la liga de la regularidad, dentro de un compuesto de 22 irregulares equipos. Ahora que lo pienso, es la liga del menos irregular.
Paciencia para esperar que nuestro mister, ese que dicen está en periodo de crecimiento, aprenda una de las mejores lecciones del fútbol, esa que ha hecho que un viejo, llamado sabio, haya sabido modernizar sus conocimientos y lograr que la roja se haya convertido en campeona europea.
Paciencia para que nuestras avestruces, aves que esconden la cabeza en la tierra cuando se sienten desprotegidas, nos enseñen desde su punto de vista exagerado, algunas verdades que no deseamos oir.
Paciencia, porque este grupo de pupilos blanquiazules distan mucho de los mercenarios de los maravillosos años, aunque a aquellos y a estos les faltase sangre por igual, pero calidad por desigual. Al final seguramente, este equipo de profesionales conseguirá esa rabia que está intentando contagiar nuestro mejor espécimen sobre el césped, Nino.
Paciencia para unos porteros que tienen diferencias mil, pero que se ven ante su última reválida y en el que ganará la batalla el que se preocupe mas por su futuro.
Paciencia para un presidente que cada vez habla con mas locuacidad ante los micrófonos y que poco a poco aprende a dar mas golpes sobre la mesa en público. Su exigencia es máxima y ante un ganador como él, hay que rendirse al tiempo y esperar su victoria, que será a la vez la nuestra.
Paciencia para recordar que se acaba de disputar la jornada 2 de la temporada 2008/2009 y no la jornada 44 de la temporada 2007/2008.
Paciencia, paciencia y más paciencia.