La cosa se pone negra nuevamente para Oltra, otra vez sus ideas se encuentran enfrentadas con las de la afición, que ya han ganado una batalla, la del trivote, un esquema que él consideraba importante ya que “nos hace ganar más presencia en el centro del campo” frase que en teoría tiene mucha lógica pero que en la práctica nunca funcionó así. De hecho, Ricardo jugando solo, como único mediocentro, ha hecho una labor mucho mas solvente para el equipo que con la aglomeración de 3 individuos en el círculo central.
Dos batallas tiene por delante aún Oltra, una que le acompaña en infortunios desde que pisó Tenerife, la de la defensa en zona, formación que le ha causado milyquinientos disgustos a la parroquia local y al propio mister, pero que sigue formando parte, sin entender porqué, del librillo del valenciano. La otra, la más grave de todas, sí, más grave que la insostenible defensa en zona y no es otra que los métodos que usa para destrozar, sin querer obviamente, la carrera de jugadores de fútbol.
El año pasado logró que odiáramos a Santos y a N’Diayé, este año el turno es para Luis García mientras espera el público con las uñas fuera la aparición de Gaizka Saizar como segunda víctima y no porque se lo haya ganado el propio jugador sobre el campo, ya que es un desconocido cuasi inédito, sino porque no se puede argumentar que “cuando esté al 100% será un jugador importante” y luego llevarlo convocado a sabiendas que no está al 100% y que por tanto no será “importante”. Todo esto dejando en la cuneta a un jugador que aunque guste más o menos, estaba en racha, como es el zoquero Cristo Marrero.
Volviendo al verdadero protagonista, que no es otro que Luis García, su entrenador está logrando a pasos agigantados destrozar su futuro como blanquiazul. Oltra no debe esperar el rechazo absoluto de la afición al jugador, que como persona nunca ha tenido una palabra más alta que la otra, pero que nadie duda que al pobre portero blanquiazul le tiemblen las piernas más que antes a sabiendas de la reprimenda que le puede caer si falla en la próxima salida.
Es misión del entrenador salvaguardar a sus pupilos, la parte psicológica de un jugador es el 75% de su rendimiento y echar a los leones jornada tras jornada a Luis García no le hace ningún bien a nadie, ni al jugador, ni al entrenador, ni al aficionado por tanto no beneficiará jamás a la entidad.
Por mucho que solicitemos que no se le pite al jugador, parece que esa será la reacción del público el próximo fin de semana. ¿Porqué exponer a un jugador tuyo a tal situación? ¿Por qué llegar a esta situación? Es inconcebible que un entrenador pase tan olímpicamente del bienestar de sus jugadores.
Recordemos, Santos, N’Diayé, Raúl Navas, Juanma, Iriome, Luis García. Demasiadas víctimas en tan solo temporada y cuarto. Hay que recapacitar mister.