Dicen los psicólogos que nunca se debe usar el “te lo dije” ya que es una herramienta altamente hiriente para la autoestima y que reporta un bloqueo automático que complica un cambio de actitud. Aunque esto es así, debo sacar pecho hoy cuando hace unas semanas publiqué una columna de opinión donde comentaba que el entorno del callejón del combate empezaba a creerse por encima de los demás. Lastimosamente tuve razón.
Los precios que se han sabido hoy no son abusivos, son más bien ofensivos, prohibitivos para una sociedad con el porcentaje más alto de paro de España y por ende de la comunidad europea. Precios irreales, precios puestos por personas que no viven nuestra realidad, gente que, como no hace mucho aprendimos de esta gente, no sabe cuanto cuesta un café o que propina se debe dejar en cada caso. Viven en un mundo donde la crisis no es más que una oportunidad para agigantar riquezas a costa de los menos pudientes, un antiRobin Hood.
Bienvenidos al no carnaval, al momento donde se quitan las caretas aquellos que apretaban tu mano y te decían “agradezco mucho el apoyo que nos han brindado esta temporada”.
Se acabó la comunión entidad-afición, ahora el que quiera verme que apoquine a lo grande, que es lo que soy, un grande, olvidándose de quien lo ha hecho grande, como de costumbre en los ricos que pasan por un momento crítico y por golpes de suerte logran volver al momento pretérito de anchuras económicas.
Es la primera vez desde que tengo uso de razón que pediré algo que va en contra del bienestar del club al que sigo desde hace ya demasiado. Pero no me queda otra, a estos precios que vayan los políticos, los pudientes, los verdaderos carroñeros que hace muy poco no existían alrededor del equipo pero que hoy abre las alas enseñando un falso blanquiazul, a ver si así al menos se aprenden los nombres de los jugadores.
Yo lo tengo claro he sido un asiduo a las penurias, ahora seguiré a mi equipo en la comodidad de mi sofá, mi economía, ni la de la mayoría se puede permitir tal despilfarro económico en tiempos de estreches. La tele es gratis o en el peor de los casos me costará un par de cafés en un Bar. Por cierto, cuestan 0.80€
Espero que todos aquellos que fueron en el charter aflojen pasta por sus abonos, creo que será muy poco el descerebrado que deje de comer por ir a ver al Tenerife, por mucho que uno lo lleve en el corazón.
Abusadores y aprovechados. Es lo que son.