Ayer, 16 de Diciembre a eso de las 19:30h tuvo lugar una de esas noches obscuras de la historia de nuestro club. Aunque no se puede calibrar el impacto futuro, negativo o positivo, que tenga lo sucedido ayer, lo cierto es que anoche el autoritario presidente de la entidad habló, mientras el aficionado, hasta ayer verdadero dueño del club, calló.
Y calló por comodidad, por desconocimiento, por pasotismo, calló porque era más fácil quedarse en casa para ver a Pedrito hacer historia que para ser responsable y delegar una acción que bien puede salvaguardar la voz del ayer propietario del club, el accionista minoritario. Anoche al presidente Miguel Concepción se le otorgaron plenos poderes sobre la entidad, repito al presidente, no a su consejo, que menguará en cantidad para que sea incluso más sencillo controlar a los cuatro que quedarán.
Los medios, entre los que de manera amateur debemos incluir a esta Web, no hemos sido capaces de transmitir (por interés o por sumisión) la importancia que tenía la noche, no de ayer, sino de antes de ayer, dado que de haberse celebrado la asamblea en primera convocatoria el porcentaje que Concepción tenía delegado no hubiese sido tan rotundo, no hubiese llegado jamás al 94% de anoche. Incontestable porcentaje del que solo somos culpable usted, amigo lector y yo.
El aficionado no entiende aún hoy que es lo que ha perdido ayer mientras veía algo en la televisión. Siendo escuetos, dado que este es un tema que no levanta pasiones seré breve y conciso para que podamos dedicarnos a cosas más interesantes que leer este texto, a partir de la próxima asamblea solo los amigos de Concepción y él mismo decidirán que hacer con el club. Poniendo un ejemplo sencillo, si deciden aceptar un presupuesto descabellado y que va en contra de la salud financiera de la entidad, si deciden incluir partidas para maquillar cuentas (de manera legal, lo que no implica que sean ciertas), nadie podrá pedir dichas cuentas y nadie podrá votar en contra. Jamás he ido a una junta, no tengo intención de hacerlo, pero sí me preocupa lo suficiente este club como para pedirle a alguien que creo que lo quiere igual que yo para que vote según su parecer en una junta buscando única y exclusivamente el beneficio de mí club.
Ayer de 30 valientes, 27 levantaron el “NO”, pero gracias a su pasividad y la mía, ganó el “SI”. No ganó la mayoría, ganó la minoría que se interesó por su futuro o por el del club, ya no lo tengo tan claro. Si el año que viene, los intereses personales priman por encima de los del club, usted y yo, aún sin tener voz ni voto, seremos culpables. Hemos otorgado el poder a otro y nos hemos regalado toda la responsabilidad de lo que suceda en el futuro.
Haciendo gala de una bondad romántica e incalculable, nuestro presidente nos brindó ayer un regalo de reyes, nos da su beneplácito para acudir a sus juntas (ya no son las del club), donde se sabe vencedor a priori al 100%, previa solicitud de invitación. Dado que siendo invitado solo puedo presenciar como hace y deshace a su antojo, pregunto ¿al menos habrá canapés, no?