Saltó la sorpresa el día del Draft 2009 para Sergio Rodríguez, el ansiado traspaso llegó al final pero no a New York Knicks como todo el mundo especializado de la canasta esperaba, sino a los Sacramento Kings, conjunto de la capital del estado de California (y que tuviera el peor registro de victorias el año pasado), equipo muy necesitado de la figura de un base y donde están acostumbrados a un baloncesto eléctrico, un baloncesto rápido desde que en la década de los 90 Jason Williams (jugador del que Sergio toma su apodo; “Chocolate blanco”) creara escuela.
La situación de Sergio era insostenible en Portland y ya eran muchas las veces que el jugador tinerfeño había pedido a voces una oportunidad para demostrar lo que realmente vale lejos de la ciudad de las rosas. En Portland le dieron la oportunidad de debutar en la mejor liga del mundo, por eso siempre estará agradecido, pero nunca su entrenador, Nate McMillan, demostró una excesiva confianza en el base canario pues el mismo no se ajustaba al juego mecánico y racional hasta la extenuación que el “coach” americano demandaba.
Ahora Sergio tendrá que luchar por el puesto junto con Beno Udrich, un jugador también europeo que no ha calado en la mejor liga de baloncesto del mundo, exactamente igual que el “chacho”.
Mientras tanto, y a espera de saber la reacción del canario, Sergio entrena duramente para tener sitio en el próximo europeo defendiendo la enseña nacional.